ISABEL

Hoy 15 de junio, nuestra querida amiga y compañera Isabel, hubiera cumplido 74 años. Su hija Míriam dice que siempre la llamaba a las 12 de la noche para ser la primera en felicitarla. Yo también lo hacía temprano, porque eran muchas las llamadas que recibía cada año y de numerosos lugares. Pero esta vez no, se nos fue a finales de octubre. Tres años antes había celebrado sus 70 reuniéndonos en su casa, con su familia, a unos cuantos amigos-compañeros.

                Hace muchos años, cuando trabajábamos juntas me dijo que moriría joven; tenía razón ya que era joven de mente, de espíritu y también físicamente porque su belleza interior se reflejaba en todo su ser. Por suerte vivió más de tres décadas más en las que tantos disfrutamos mutuamente de cariño, profesionalidad y amistad.

Isabel Esteve, catedrática emérita de microbiología de la UAB nos dejó el 30 de octubre de 2020. Dos meses hospitalizada, acompañada de sus hijos Míriam, Marc y su esposo Ramon. Éramos infinidad quienes hubiéramos querido verla, cogerle la mano, reír con ella.  Mantuvo la esperanza, hacía planes hasta que vislumbró una realidad llamada cáncer, con quien ya había tenido algún encuentro. Creo que la vida es una carrera de obstáculos hacia la muerte y ella los fue superando hasta que llegó la última prueba.

Isabel era la luz al principio de túnel por el que transitar con confianza y compañía. Una vida dedicada a la docencia, a la investigación, a la familia. La microbiología, la microscopía electrónica, la ecología microbiana fueron sus áreas de trabajo desde que se incorporara al equipo de Ricardo Guerrero en la UAB, allá por 1977 ejerciendo como profesora e investigadora. Su excelencia queda patente en los muchos artículos científicos de primera línea, en la formación de investigadores, en las relaciones internacionales. Sin descuidar su vida familiar con Ramon, Míriam y Marc, que siguen arrastrando todavía la tristeza que tardará en alejarse. Nos queda el legado de su fortaleza y el patrimonio de tantos años en común.

Isabel, es tópico decir que siempre estarás con nosotros. Hemos vivido tantas cosas. Nos reíamos al recordar la serenidad que recibiste de Mansa en la presentación de tu tesis. Nos invitaste a tu casa para celebrar los 70 años. Nuestro último encuentro fue en Sant Cugat con Núria, Mercè, Dolors, tú y yo en febrero de 2019, no lo sabíamos, pero sería el último contigo. Ahora compartimos la tristeza de tu adiós y como dice Miguel Hernández “tanto dolor se agrupa en mi costado, que, por doler, me duele hasta el aliento”