Nadie elige a su familia, ni el lugar donde nace. Las decisiones, que no son éstas, vienen más adelante y debe pasar un largo período de tiempo hasta hacerse adulto.
Es repugnante, da asco, que se utilice algo tan dramático, como la emigración para sacar partido, ya sea electoral como, sobre todo, para esparcir el odio.
Tengo mi opinión y es que toda África no puede venir sea a Europa o al resto del mundo, pero de eso a diseminar el racismo, el odio existe un largo camino. Abandonar al propio país debería ser una opción de mejora, a la que todo individuo tiene derecho, pero teniendo las necesidades cubiertas, no tener que hacerlo por pura necesidad y supervivencia.

Podríamos decir que toda nuestra historia ha sido una vida de emigración, de ir de un sitio a otro. La creación de países, estados condujo a asentamientos estables. Pero sin ir tan lejos todos recordamos los tiempos de emigración a Alemania en busca de trabajo. Y bastante antes a Cuba, a América y otros destinos.

Hoy nos toca recibir y unos malditos intereses partidistas atribuyen a los que llegan todos los males, inseguridad, robos, quedarse con nuestros trabajos y mucho más. Puedo decir que a mí me han robado más los de dentro que los de fuera y tampoco caigo en la ingenuidad de que todos los que vienen son un modelo de honradez, en todas las circunstancias están los que se aprovechan.
Pienso que si los que vienen supieran lo que se encontrarán, ¿vendrían? ¿Vienen engañados? Quizás, pero no todos, la necesidad, el hambre obliga. Es un tema que desde el principio se ha organizado mal si es que se ha organizado y si se puede hacer. Pero hay algo que sí podría hacerse, aparte de controlar a las mafias que se nutren de esa desesperación. Los gobiernos receptores deberían actuar sobre los gobernantes que permiten que sus ciudadanos de pleno derecho tengan que abandonar el país porque no tienen las mínimas necesidades cubiertas, mientras que sus reyes, gobernantes tienen palacios y casas con grifos de oro. Pero claro, están los sacrosantos acuerdos comerciales, la pesca y otras materias, la cooperación, los intereses geoestratégicos y cuántas cosas más.
Eso sin hablar de la actual política de Estados Unidos, comandada por ese individuo que no merece el nombre de persona y no se acaba de entender que tengan tantos seguidores. Precisamente cuando cala en la gente, que no se detiene a pensar, esos mensajes degradantes sobre quienes buscan una vida mínimamente digna y que con su trabajo contribuirán a la mejora del país que los acoge.
Los emigrantes no son personas, es lo que muchos piensan y diseminan estas ideas que asimilan otros, porque otra cosa que se está eliminando es la capacidad de criterio, de pensar y razonar, de recordar.
Nos quitan el trabajo dicen, y por qué no hablar de los sueldos miserables que muchos de ellos reciben y que nadie del país aceptaría. En medio del dolor siempre hay quien saca beneficio.
Habría mucho que hablar. Pero me quedo con Rosalía de Castro, mi querida poeta y su poema Viudas de vivos e mortos. Título magistral que lo dice todo, cuando los gallegos tenían que emigrar porque como dice “Galicia esta probe” y quedaban las mujeres trabajando y sacando adelante la casa y los hijos. Valientes mujeres gallegas que se atrevían con todo. La misma Rosalía que, junto con otros, tuvo la valentía y el tesón para aupar su querida lengua gallega, hacerla visible literariamente y afianzar su uso.
El poema Viudas de vivos e mortos (Rosalia de Castro 1837-1885)
| Vendéronlle os bois, vendéronlle as vacas, o pote do caldo i a manta da cama. Vendéronlle o carro i as leiras que tiña; deixárono sóio coa roupa vestida. «María, eu son mozo, pedir non me é dado; eu vou polo mundo pra ver de ganalo. Galicia está probe, i á Habana me vou… ¡Adiós, adiós, prendas do meu corazón!» «¡Ánimo, compañeiros! Toda a terra é dos homes. Aquel que non veu máis que a propia, a iñorancia o consome. ¡Áńimo! ¡A quen se muda Dio-lo axuda! ¡I anque ora vamos de Galicia lonxe, verés desque tornemos o que medran os robres! Mañán é o día grande, ¡á mar, amigos! ¡Mañán, Dios nos acoche!» ¡No sembrante a alegría, no corazón o esforzo, i a campana armoniosa da esperanza, Lonxe, tocando a morto¡ Éste vaise i aquél vaise, e todos, todos se van. Galicia, sin homes quedas que te poidan traballar. Tes, en cambio, orfos e orfas e campos de soledad, e nais que non teñen fillos e fillos que non tén pais. E tes corazóns que sufren longas ausencias mortás, viudas de vivos e mortos que ninguén consolará. | Vendieron los bueyes Vendieron las vacas la olla de caldo y la manta de cama. Vendieron el carro y las tierras que tenían; se quedaron solo con la ropa puesta. «María, soy joven, no soy de mendigar; me voy por al mundo para ver de ganarlo. Galicia es pobre, y a La Habana me voy… ¡Adiós, adiós, tesoros de mi corazón!» ¡Ánimo, compañeros! Toda la tierra es de los hombres. A quien no ve nada más que lo suyo, la ignorancia lo consume. ¡Ánimo! ¡Dios ayuda a los que cambian! Y aunque ahora nos alejamos de Galicia, veréis al regresar ¡cómo crecen los robles! Mañana es el gran día, ¡a la mar, amigos! ¡Mañana, Dios nos cobijará! En el semblante la alegría, en el corazón, el esfuerzo, y la armoniosa campana de la esperanza, lejos, tocando a muerto Este se va y aquel se va, y todos, todos se van. Galicia, sin hombres quedas Que te puedan trabajar. Tienes, en cambio, huérfanos y campos de soledad, y madres sin hijos e hijos sin padres. Y tienes corazones que sufren largas ausencias mortales, viudas de vivos y muertos que nadie consolará. |